Poemas de Octavio Paz

El mexicano Octavio Irineo Paz Lozano nació el 31 de marzo de 1914 y murió el 1 el abril de 1998. Fue un destacado poeta, los poemas de Octavio Paz se han considerado uno de los referentes literarios más importantes e influyentes del siglo XX. Sin embargo, ser uno de los mejores escritores hispanoamericanos de todos los tiempos no le valió para aferrarse únicamente al mundo de la poesía.

Octavio también fue un importante diplomático, que cumplió funciones destacables en las relaciones políticas con países como la India y Japón. Esta vocación política fue el resultado de la influencia dada por su familia. Desde que era muy pequeño, su abuelo y su padre estuvieron ligados al mundo de la política de manera muy activa.

Los mejores poemas de Octavio Paz


Otros poemas:


El escritor sentía una gran pasión por las letras, y por ello también fue dramaturgo y ensayista. Pero su comienzo estuvo lejos de ser apacible, ya que sus estudios comenzaron en Estados Unidos y continuaron en México, y en ambos lugares se vivieron épocas estudiantiles cargada de fervor político.

De hecho, Paz se unió a grupos que defendían ideales sociales radicales en favor de los obreros y campesinos. En medio de todo esto, cuando cumple 16 años, escribe el primer artículo en hacerse público: «Ética del artista».

En este texto, ya demostraba la madurez social con la que contaba, abordando la idea del artista como un individuo que debe ser consciente de todo lo que le rodea, y eso en todos los sentidos.

Los primeros poemas

Paz hablaba de una moral artística fundamentada en el deber, dividendo a los definidos “artistas puros”, quienes realizaban su labor aislándose de cierta forma de la realidad, de los “artistas de tesis”, que por medio del arte plantean alguna problemática social o de cualquier índole, incluso llegando a ofrecer soluciones.

En 1931, participó en la revista Barandal, y también se le conocía ya por publicar artículos dominicales en el periódico «El Universal». En 1933, culminó su poemario «Luna silvestre», donde se podía apreciar la tendencia romántica que comenzaba a fluir en sus líneas, y también una separación de la realidad que se mezclaba con el misterioso mundo de los sueños.

En el año 1934, se hicieron evidentes las ideas políticas en los poemas de Octavio Paz, aunque no eran algo que mantuviese oculto. Debido a esto, recibió diversidad de opiniones de quienes compartían su misma pasión por la literatura.

Más adelante, en 1937, conoció a Neruda y a Vallejo, con quienes realizó un pequeño tour por París, Barcelona y Valencia.

Aquello, sin duda, fue un momento importante para Octavio, que los llamó el «mito nacido del océano» y el «vagabundo de la ciudad», una forma amistosa de recordarlos. Este tipo de encuentros eran habituales entre los poetas, que disfrutaban compartir experiencias y opiniones con sus colegas.

Octavio Paz y sus poemas de amor

 La multifuncionalidad personal de Octavio se vio reflejada en sus poemas, que, a lo largo de sus años como escritor, mostraron una diversidad de formas técnicas y estructuras difíciles de catalogar bajo un solo renglón. Era un escritor que disfrutaba experimentar y que gozaba de una inconformidad constante.

Inicialmente se mostraba como un poeta neomodernista, aunque después se apreciaba una forma más existencialista y, en ocasiones, se dejaban ver líneas surrealistas. Para los analistas, resultaba una odisea definirlo de un modo absoluto, ya que los títulos no se ajustaban del todo a su trabajo, pero tampoco le eran ajenos.

Su constante experimentación no le permitió ajustarse permanentemente a una forma literaria, era un escritor que siempre se mantenía a la vanguardia y que redactaba su poesía desde un punto muy personal y filosófico, lo que le confirió su originalidad. Cabe destacar que otros grandes poetas trabajaron de este modo, que podría definirse como “libre”.

Paz demostraba gran preocupación social, pero su trabajo se fue transformando con los años, y terminó dedicando líneas a otros temas que se apreciaban mucho más emocionales y filosóficos. La soledad y el aislamiento personal fueron de los temas que abordó. Pero siempre se podía leer una ferviente pasión por la belleza, que destacaba en sus poemas de amor.

Poemas cortos de Octavo Paz

Todos los escritores, sin distinción de tendencias, siempre demuestran una fascinación particular, ese algo que los atormenta o que les alegra constantemente los días. Y los poemas de Octavio demuestran que él no era la excepción.

El tiempo era algo que le obsesionaba, algo de lo que buscaba escapar con vehemencia. Este incesante deseo le llevó a escribir los textos que el mismo definiría como los «topoemas», una poesía espacial. Un tipo de poesía poco usual, atemporal y que roza con el campo de la metafísica.

Encontramos varios poemas Poemas de Octavio Paz cortos, que dejaban al descubierto la gran pasión que sentía por diversidad de cosas y por la poesía en sí misma. «Hecho de aire», habla del nacimiento mismo de la poesía, dice en muy pocas palabras como los poemas surgen de la naturaleza.

«Silencio», es un poema que revela muchas de las cosas que se esconden en las penumbras del silencio: los gritos que nunca se dan, las verdades que nunca se dicen.

Con «Olvido», Paz representa esta característica mental como algo que se da literalmente hacia adentro, hacia la oscuridad que nos invade cuando cerramos los ojos, hacia el silencio que yace en nuestro interior y hacia la magnífica infinitud del ser en sí mismo. Octavio escribió un buen grupo de poemas entre los años de 1933 y 1990.

También realizó un gran lote de ensayos que comenzaron en 1950 y finalizaron en 1995. Sus poemas formaron parte de las antologías “Poesía en movimiento” -que recopiló poemas de diversos autores- «El fuego de cada día», «Sueño en libertad» -de índole política-, y «Palabras en espiral».