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Fábulas de Iriarte

Fábulas de Iriarte

Su nombre completo era Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo. Nació en Tenerife en el año 1750 y se crio en el seno de una familia aristócrata y reconocida de España. Recibió una educación culta desde temprana edad y se adentró así en la poesía, la traducción y la música, esta última de manera aficionada. Fue instruido por diplomáticos y a los trece años fue llevado ante su tío, Juan de Iriarte, distinguido biógrafo y escritor, para que continuara con su formación. Sus fábulas son de fácil lectura y con un aire cosmopolita característico del arte dieciochesco. Tomás de Iriarte fue reconocido en un amplio círculo social de la época. Murió a los 41 años, después de infectarse de la enfermedad de gota.

Las fábulas más conocidas de Iriarte

 

El burro y la flauta

Fábula de Iriarte El burro y la flauta

 

  • Resumen: es la historia de un burro que se encontró una flauta en su camino. Con un fuerte resoplido la hizo sonar y contento con las notas que produjo se dijo a si mismo que era una gran flautista y siguió su rumbo convencido de su talento.
  • Moraleja: no porque al primer intento algo haya salido bien, puedes considerarte una persona diestra en el tema. A veces esto sucede por causalidad, por lo que no es conveniente celebrar ante un primer acierto.

El oso, la mona y el cerdo

Fábula de Iriarte El oso la mona y el cerdo

  • Resumen: estaba el oso, en sus días de descanso, tratando de pasar el tiempo practicando sus pasos de baile a dos patas como lo haría todo un humano. La mona al verlo se apresuró a decirle con sinceridad que tales pasos no eran tan convincentes como creía y que quizás ese no era su mejor talento. El cerdo, por otra parte, lo llenó de adulaciones las cuales finalmente eran bastante bonitas, pero no eran ciertas.
  • Moraleja: nos muestra el valor de la sinceridad ante halagos que muchas veces son expresados por personas que no conocen del tema. Hay quienes hablan de más solo porque guardan el interés de quedar bien ante otros. Es mejor valorar las palabras sinceras aunque estas no sean agradables.

Los huevos

Fábula de Iriarte Los huevos

  • Resumen: un viajero cruzó las tierras llevando consigo un gallinero del cual a medio mundo puso a comer de los huevos frescos que ponían sus gallinas. En las nuevas tierras, donde eran desconocidos, los huevos fueron con el tiempo un alimento exitoso y a los que cada vez encontraban más propiedades para hacer recetas nuevas. Las personas que las inventaban se enaltecían por sus creaciones sin agradecer a las gallinas que pusieron los huevos y al viajero que hizo posible, en un principio, conocer los huevos.
  • Moraleja: hay que darle el valor y mérito a quienes se lo merecen. A pesar de la creatividad, reconocer que muchos éxitos se deben a los conocimientos de otros. También es prudente valorar que lo simple es primordial y reconocer que de algo sencillo pueden salir grandes logros.

Los dos conejos

Fábula de Iriarte Los dos conejos

  • Resumen: dos conejos corrían con gran prisa por los campos huyendo de unos veloces perros se iban tras ellos en cacería. Los conejos corrieron un rato, pero al término, empezaron a discutir sobre la mejor estrategia de huida y sobre sus perseguidores, así como la procedencia de los perros. Ambos olvidaron que escapaban, cada uno con ganas de tener la razón, y fueron pillados finalmente por los canes.
  • Moraleja: a veces discutir por nimiedades hace perder el objetivo. Hay que evitar perder el tiempo en los detalles que no importan y concentrarse en lo realmente vale la pena.

El rico erudito

Fábula de Iriarte El rico erudito

  • Resumen: es la historia de un joven que gozaba de riquezas gracias a su familia y decoraba su casa siempre muy bien, con gusto galante y exquisito. Un amigo hizo el comentario que era una lástima un hogar tan bonito sin una buena librería donde acomodar valiosas obras. A lo que el joven le responde que no estaba mal la idea, sin embargo comprar libros salía muy costoso, que era mejor para él poner unas portadas falsas que complementaran la decoración.
  • Moraleja: hay que evitar que las apariencias sea lo que prime en la vida. Instruirse y poner atención a un buen contenido es lo que hace la verdadera belleza que atrae el conocimiento.

El té y la salvia

Fábula de Iriarte El té y la salvia

  • Resumen: el té y la salvia se encontraron en el camino de viaje donde cada una buscaba su suerte en un nuevo destino. El té venia de China y buscaba mérito en Europa donde era poco conocido, y la salvia desprestigiada en sus tierras, quería ir al oriente para sorprender a los allá presentes con sus mágicas propiedades. Tanto el té como la salvia sabían que, lastimosamente, serían mejor apreciadas en otras partes que en su tierra natal.
  • Moraleja: muchas veces se aprecia más los talentos y productos que provienen del extranjero y  se convierten en una novedad nada más que por su lugar de origen. Muchas veces lo local tiene lo necesario, solo necesita el reconocimiento propio.