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Período Neógeno

El período Neógeno se destaca como una era en la que se desarrollaron ampliamente los pastos. Conoce a continuación los cambios que trajo aparejado a nivel geológico y biológico.

¿Qué es el período Neógeno?

 

Este período tuvo lugar entre los períodos Paleógeno y Cuaternario. En este tiempo prosiguió el reemplazo de bosques por pastizales y sabanas, que siguieron impulsando el desarrollo de mamíferos y aves. Las ballenas se diversificaron en los mares y los tiburones alcanzaron su mayor tamaño durante el mioceno.

Los patrones complejos de evolución de los mamíferos resultaron de climas cambiantes y de separaciones continentales. Los más modernos evolucionaron a medida en que los pastizales se generalizaban y el clima se enfriaba y secaba.

El Neógeno vio un cierra gradual del Mar de Tethys, a medida que los continentes se movían a sus posiciones modernas. Las dramáticas fases del enfriamiento del Neógeno condujeron a zonas bióticas latitudinales distintivas.

Período Neógeno

¿Cuándo comenzó el período Neógeno?

El período Neógeno comenzó hace 23 millones de años a.C. Entonces el mundo ya se parecía bastante al panorama que conocemos hoy. No obstante hubo algunos cambios dramáticos. Uno de los más conocidos fue la salinidad de Messiniense entre el Mioceno y el Plioceno.

También los animales debieron adaptarse a condiciones climáticas cambiantes para no desaparecer. Tuvo cambios importantes en la formación de montañas y se formaron puentes terrestres que le permitieron a los seres vivos desplazarse a nuevos territorios.

¿Cuándo terminó el período Neógeno?

El período Neógeno terminó hace 2,6 millones de años a.C. Al final del Plioceno la tierra estaba atrapada en la edad del hielo. Hubo muchas razones por las que esto sucedió. Podría haber sido una combinación de los niveles bajos del mar, el surgimiento de nuevas montañas, y de las corrientes oceánicas cambiantes.

Los casquetes polares y se extendieron más allá de sus ubicaciones actuales. También surgieron glaciares que se extendían desde los polos hasta Ohio en los Estados Unidos.

¿Por qué se llama Neógeno?

Neógeno es el nombre que se le otorgó a los períodos del Mioceno y Plioceno, que antes se le atribuyeron al período Terciario, de acuerdo a la nueva clasificación. Surgió del alemán Neogen que originariamente estaba compuesto por Neogen-Epoche que estaba relacionado con Neogenformation.

Este a su vez proviene del griego Neo que es nuevo y Genos que quiere decir recién nacido o producido. Por lo tanto esto le confiere el significado de recién nacido o surgido, lo que parece adecuado ya que es un período reciente.

El término fue introducido por el paleontólogo austríaco Moritz Hörnes en 1853 en su texto Mittheilungen an Professor Bronn gerichtet.

Período Neógeno Moritz

¿Qué sucedió durante el período Neógeno?

Este período se caracterizó por la formación de montañas en el choque de los continentes. Esto levantó formaciones en muchos lugares, como en India que ejerció su empuje sobre Asia, lo que dio nacimiento a la formación de la Cordillera del Himalaya.

Italia avanzó hacia el Norte de Europa elevando los Alpes y España se estrelló con Francia para dar nacimiento a los Pirineos. Las Montañas Rocallosas y las Montañas de los Andes se formaron en América del Norte y del Sur durante este tiempo.

También se constituyeron puentes terrestres llevaron animales a nuevas tierras. Los niveles de mar eran más bajos debido a los efectos de la colisión continental. Los polos norte y sur comenzaron a tener casquetes polares.

Además el hielo polar se espesó y ocupó más espacio en el océano. Las nuevas montañas atraparon agua en forma de nieve y hielo, lo que hizo que bajara el nivel del mar aún más. Este a su vez abrió puentes terrestres entre continentes. De este modo los animales comenzaron a migrar entre territorios.

América del Sur se trasladó al norte y en el Plioceno se fusionó en América del Norte formando el istmo de Panamá. Armadillos, puercoespines, perezosos terrestres y zarigüeyas emigraron de América del Sur a América del Norte. Perros, gatos, osos y caballos de América del Norte cruzaron también hacia América del Sur.

Los bosques se convirtieron en pastizales

El clima siguió enfriándose y muchas áreas que habían estado cubiertas por bosques se transformaron en pastizales, debido a que se adaptaban mejor al frío. El problema es que tenían menos nutrientes, por lo que requirió de un esfuerzo adicional para aprovecharlos.

Los pastos eran duros para algunos dientes y su consumo provocaba un desgaste más profundo. Por lo que los animales que lo consumían debían tener dientes más resistentes.

Estos cambios en las plantas requirieron que los seres vivos se adaptaran para no desaparecer. Muchos habitantes de los bosques se extinguieron y se desarrollaron nuevos animales que podían vivir entre los pastos.

Tal es el caso de los caballos que tenían dientes largos y chatos que eran especialmente buenos para moler hierba. Sus dientes crecieron más y siguieron empujando hacia arriba contra sus encías para mantenerse al día con el desgaste provocado por la masticación.

Otros animales desarrollaron nuevas formas de digerir las hierbas dentro de sus cuerpos. Esto lo lograron mediante el uso de más de un estómago, que es lo que caracteriza a los rumiantes. Eran eficientes en la obtención de nutrientes de los pastos.

Se trataba de un animal artiodáctilo que daría lugar a animales familiares como camellos, bisontes, ovejas y jirafas, entre otros.

Los depredadores se volvieron más rápidos

Surgieron además nuevos depredadores que evolucionaron en función de los pastizales del Período Neógeno. Los animales de pastoreo podían correr rápido lo que motivó la evolución de sus depredadores.

Surgieron perros carnívoros y felinos con poderosas mandíbulas y dientes ideales para cazar presas. Se volvieron los depredadores dominantes en las praderas del Mioceno.

Período Neógeno depredadores

La vida en los océanos

Las plantas también se desarrollaron en los océanos. Un ejemplo de esto es el Kelp que es un alga marrón de gran tamaño. Los bosques de algas crecían en aguas frías donde la planta se adhería a las rocas y corales. Las nutrias y otros animales evolucionaron para vivir en un ecosistema único.

El Dugongo fue un mamífero marino emparentado con el elefante y los manatíes modernos que vivía en gran número en los bosques de algas marinas del Mioceno. Las versiones modernas de estos animales todavía se alimentaban de las plantas de la Gran Barrera de Coral frente a la costa australiana.

El tiburón más grande del mundo: el Megalodón

Los tiburones se diversificaron y desarrollaron nuevas especies. Una de estas fue Charcharodon megalodon. Apareció por primera vez en el Mioceno 16 millones de años a.C. Era el más grande de todos los tiburones. Podría alcanzar los 15 metros de largo y se alimentaba de ballenas y dugongos. Este espécimen se extinguió 1,6 millones de años a.C. en el Pleistoceno.

Período Neógeno Megalodón

¿Cuáles son las características del Período Neógeno?

De todas las características del Neógeno, una de las más notables es la evolución de los homínidos que abrió el camino a la aparición del Homo sapiens.

Según la biología evolutiva los seres humanos surgieron a través de la evolución orgánica de los primates ancestrales. Si bien esto fue motivo de acalorados debates entre los científicos en la época de Darwin, hoy no existe duda sobre la estrecha relación entre todos los primates, incluyendo los humanos.

Sin embargo, los humanos no evolucionaron de los simios modernos. En realidad humanos y simios modernos comparten un ancestro en común, que ya no existe. Debido a esto tenemos similitudes anatómicas, genéticas, bioquímicas e incluso comportamientos similares a los grandes simios africanos.

Somos menos parecidos a los simios asiáticos como los orangutanes o gibones e incluso menos parecidos a los monos, porque el ancestro común se encuentra en un pasado más lejano aún.

El término homínido hace referencia a un miembro de la familia Hominidae que incluye a grandes simios y humanos. En un principio la mayoría de estas clasificaciones incluían sólo a los humanos en esta familia. Los otros simios se pusieron en la familia Pongidae y los Gibones como Hylobatidae.

No obstante hay evidencia que relaciona a los humanos con los gorilas y los chimpancés, que ha sido hallada en las últimas décadas, gracias a un mayor uso de técnicas moleculares. Esto coloca a los chimpancés, gorilas y humanos en un mismo clado o grupo de especies con una estrecha relación.

Los orangutanes son menos cercanos filogenéticamente y los gibones son la rama más distante. De este modo los Hominidae incluyen cuatro géneros y cinco especies. Sus miembros no humanos están restringidos a África ecuatorial, Sumatra y Borneo.

Los avances más importantes en paleontología durante el siglo pasado se relacionaron con la historia evolutiva de los humanos. Los investigadores se han encontrado no con uno, sino con muchos eslabones a través de conexiones fósiles. Son un intermedio entre y a lo largo de varias ramas del árbol genealógico humano.

Así se ha entendido que el Homo sapiens sapiens resultó de la selección natural y de las mutaciones genéticas sucedidas durante los últimos 6 millones de años.

¿En qué se divide el Neógeno?

El Neógeno se divide en dos épocas, la del Mioceno y la del Plioceno. Estas son sus características.

Época del Mioceno- Desde el 23 a los 5,3 millones años a.C.

Fue un período que abarcó la mayor parte del Neógeno, por lo que es la segunda época más larga de la Era Cenozoica. Se formaron amplias extensiones de pastizales en el hemisferio norte que sustentaron a gran cantidad de nuevos mamíferos.

Los caballos pasaron de ramonear en bosques y prados a pastar en los pastizales. En los océanos aparecieron los primeros bosques de algas conocidos. Las circulaciones oceánicas cambiaron para formar patrones circulares en los hemisferios norte y sur.

Los nuevos patrones de circulación a su vez condujeron a la evolución y propagación de diversos mamíferos marinos, como las ballenas dentadas y barbadas, los leones marinos, las focas, las morsas y las vacas marinas.

Los depredadores no mamíferos incluyeron a los cocodrilos marino y el tiburón más grande de todos, el Megalodón. Los invertebrados marinos eran similares a los que conocemos hoy, ya que de hecho la gran mayoría no ha cambiado mucho desde entonces.

El Mioceno empezó con un breve calentamiento, seguido de un retorno a la tendencia general de enfriamiento del Cenozoico. El océano de Thetis se redujo y se convirtió en el Mar Mediterráneo. Se cerró de ambos lados, y puso fin a la circulación circunglobal de aguas cálidas.

Algunas de las especies de esta época fueron el perrisodactyl Moropus que era un herbívoro de grandes garras emparentado con los caballos, los perros Daphoenodon, oreodontes rumiantes conocidos como Merychyus y una especie de caballo de nombre Parahippus.

Período Neógeno Moropus

Época del Plioceno- Desde los 5,33 a los 2,58 millones de años a.C

Un acontecimiento dramático a principios del Plioceno fue el llenado del Mar Mediterráneo. El choque de los continentes africano y euroasiático durante este período cerró la cuenca del Mediterráneo, de la misma forma en el este, como en el Estrecho de Gibraltar.

Esto provocó que la cuenca se secara y se convirtiera en pastizales. Cuando se rompió la barrera en el lado extremo occidental, se rellenó catastróficamente desde el océano Atlántico.

En el Plioceno se formó el puente panameño entre América del Norte y América del Sur, lo que promovió la migración animal. Se produjo un Gran Intercambio de Fauna Americana. Perezosos terrestres gigantes, armadillos y marsupiales se desplazaron al norte, mientras que felinos, perros, osos y camellos entre toros se dirigieron al sur.

Muchas especies sudamericanas fueron reemplazadas por especies del norte y eventualmente se extinguieron. La unión de los dos continentes también detuvo el intercambio entre el Caribe y el Pacífico, lo que separó territorios faunísticos.

En África los primeros homínidos aparecieron por primera vez en el registro fósil. Un ejemplo de esto es el fósil al que se nombró como Lucy, que era una hembra Australopithecus aferensis. Además se hallaron huellas de un par de homínidos en los depósitos del Plioceno en África. Los fósiles de Plioceno marinos y acuáticos de agua dulce son numerosos en todo el mundo.