Rapunzel

Rapunzel Cuento Original

El Cuento de Rapunzel pertenece al género de hadas, es uno de los más conocidos de los Hermanos Grimm. Se publico por primera vez en 1812 en Alemania y desde entonces se han hecho cientos de adaptaciones, llevando incluso la historia al cine.

Aunque la historia original es mucho más cruda, las adaptaciones infantiles del cuento han ideo suavizando determinados detalles y omitiendo otros, hasta crear el cuento que todos conocemos a día de hoy. ¡Disfruta de la historia!

Cuento de Rapunzel adaptado para niños

Había una vez un hombre y una mujer que querían tener hijos, pero no lo conseguían. Pasaron los años y finalmente tuvieron la grata sorpresa de que la mujer se quedó embarazada. Era algo de vital importancia para ellos.

En la parte trasera de la casa había una pequeña ventana desde la que se podía ver el jardín de una hechicera, lleno de flores, árboles frutales y hierbas de todo tipo. Nadie se atrevía a entrar allí. Un día la mujer estaba en la ventana y vio unos frutos rojos brillantes entre las ramas de una de las plantas del jardín mágico.

Ni la mujer ni su marido se atrevieron nunca a cruzar aquel jardín, pues era conocida la crueldad de aquella hechicera con los que intentaban entrar en su jardín.

Pero pasaban los días, y la obsesión que la mujer tenía por aquellas manzanas era cada vez mayor, ya no podía pensar en otra cosa, día y noche las brillantes manzanas se aparecían en su cabeza, hasta soñaba con ellas…

La mujer, al verse incapaz de conseguir esos frutos empezó a sentirse mal y a estar triste todo el día…

Su marido, trataba de animarla, la compraba otras frutas, otras manzanas, pero ninguna se parecía a las que podía ver desde la ventana… Aquellas eran unas manzanas diferentes, parecían nácar de lo que brillaban, y ese color rojo intenso… Mmmm debían ser deliciosas.

La mujer terminó enfermando y llegó un día en que no se pudo levantar de la cama.

Ante esta situación, y pensando en cómo podía afectar al futuro bebé, el marido saltó al jardín y robó aquellas manzanas.

Al comerlas, la mujer mejoró de inmediato, pero lo malo es que necesitaba seguir comiendo aquellas frutas con frecuencia, ya que si dejaba de hacerlo, volvía a sentirse mal a los pocos días… Definitivamente parecían estar hechizadas, pero el hombre saltaba al jardín cada dos o tres días a recoger unas cuantas manzanas más.

Hasta que un día…

La hechicera saltó desde uno de los árboles frutales y atrapó al hombre.

Este, muy asustado, se arrodilló ante la hechicera y temblando de miedo, pidió compasión, mientras le contaba el motivo por el que robaba sus manzanas.

La hechicera, fría como el hielo aprovechó la desesperación del hombre para ofrecerle un trato: Perdonaría su vida y la de su mujer, incluso les encantaría un árbol de su propio jardín para que diera aquellas manzanas tan mágicas… Pero a cambio, cuando naciera el bebé debían entregárselo a ella.

Al pobre hombre no le quedó más remedio que aceptar, ya que en un primer momento se negó, incluso se puso de pie y trató de empujar a la hechicera, pero esta con un simple movimiento de mano le paralizó. Y mientras con la otra mano, giraba los dedos… A lo lejos se oían los gritos de dolor de su mujer… ¡La estaba haciendo daño a distancia!

El hombre la pidió que parara, y con lágrimas en los ojos, aceptó el trato.

Pasaron los meses y cuando el bebé nació, resultó ser una niña bellísima, pero sus padres tuvieron poco tiempo para disfrutar de ella, ya que en ese mismo instante, alguien tocó a la puerta. Era la hechicera.

Pasaron así años y la niña fue creciendo bajo la estricta hechicera que no la dejaba salir de casa, primero porque así, evitaba que sus padres intentaran recuperarla y sobretodo, porque al haber comido la madre tantas manzanas mágicas durante el embarazo, la niña tenía un curioso don.

Su pelo era mágico, además de no parar de crecer, esa melena rubia tenía poderes extraordinarios.

Si alguien se enteraba, trataría de arrebatarle a la niña, así que con un par de hechizos la bruja construyó una altísima torre en mitad del bosque, donde nadie nunca podría encontrar a la niña y la encerró allí.

En aquella torre de piedra, solo había una ventana… Pero Rapunzel no podía escapar, pues había más de trescientos metros de altura.

Pasaron los años y Rapunzel se iba haciendo mayor, estaba harta de estar en esa torre, así que se asomaba a la ventana y cantaba durante horas.

Un día, un ladronzuelo que paseaba por el bosque en busca de aventuras, escuchó una melodía angelical, nunca había oído nada parecido… Siguió aquel dulce cantar y para su sorpresa, se encontró ante los pies de aquella enorme torre de piedra.

Al verlo allí, Rapunzel se asustó mucho, pero después pudo la curiosidad al miedo y comenzó a charlar con él.

Así pasaron los días y los dos se enamoraron profundamente, él iba a verla y trataba de convencerla para escapar. Ella se negaba, pues le daba miedo encontrarse con la hechicera.

Un día todo cambió.

La hechicera fue a visitar a Rapunzel, pues con su avanzada edad, necesitaba oler el pelo de la joven cada cierto tiempo, acariciarlo y peinarlo para así conservar sus poderes. Cuando la hechicera vio que Rapunzel estaba hablando con aquel ladronzuelo, pensó que conocía los poderes secretos de su pelo y le lanzó un hechizo para dejarlo ciego y que nunca más pudiera encontrar la torre.

Al ver eso, Rapunzel entró en cólera, gritó y gritó a le hechicera pidiéndole compasión por el joven, pero esta no hizo caso y lo arrastró al interior del bosque para dejarlo perderse allí.

Cuando la hechicera volvió a la torre, gritó a Rapunzel que dejara caer su pelo por la ventana, así podría tocarlo y recuperar fuerzas, pues el hechizo y el haber llevado al joven al interior del bosque la había dejado agotada.

Rapunzel se negó. Había dejado ciego a su amigo, y la había mantenido encerrada en una torre toda su vida. Era momento de plantarse ante aquel despreciable ser. La hechicera se enfadó mucho, gritó y gritó… Lanzó conjuros, rayos y centellas, pero Rapunzel no cedió. Sabía que se tendría que quedar encerrada para siempre, pero se negó a tirar su pelo otra vez por la ventana. Así que la hechicera, agotada y sin poder se convirtió en un cuervo y echó a volar para no regresar jamás.

Pasaron los días y Rapunzel estaba muy triste, se asomaba a la ventana y sacaba su larga melena por ella y así veía pasar las horas…

Mientras tanto, el ladronzuelo vagaba por el bosque, a tientas iba caminando sin rumbo, tratando de encontrar aquella torre… Hasta que un día…

Rapunzel estaba asomada a su ventana como de costumbre, cantando una bella canción… Y entonces, de entre los matorrales apareció aquel joven… Que decía “Rapunzel, Rapunzel ¿eres tú?” le costaba creer lo que estaba viendo. Rapunzel le llamó para que se acercara a la torre.

Entonces, el joven cogió el pelo de Rapunzel y lo abrazó… Inmediatamente los poderes mágicos hicieron su efecto y sin darse cuenta, recuperó la vista.

Pero una sorpresa más les quedaba por ver… Aquel ladronzuelo, subió por el pelo de Rapunzel y la ayudó a bajar de la torre… Para rematar la historia, cuando llegaron al pueblo donde vivía el joven, al contar la historia a todos los vecinos, los padres de la niña echaron a temblar, pues estaban allí, ya habían perdido toda esperanza de volver a ver a su hija, pero allí estaba Rapunzel, que los abrazó y juntos volvieron a formar la familia que la hechicera no les dejó ser.

Nunca más se supo de aquella hechicera, que derrotada huyó a otro país lejano… Su jardín se marchitó y la casa terminó cayéndose sola a pedazos.

 

-FIN-

 

Más información sobre el cuento original de Rapunzel

La versión original más conocida del cuento de Rapunzel es, sin duda alguna, la que escribieron los Hermanos Grimm, en 1812, sin embargo no es la primera.

El poeta napolitano Giambattista Basile la recopiló junto a otros cuentos populares en un libro llamado Pentamerón bajo el nombre de Petrosinella, y se publicó tras su muerte entre 1634 y 1636. La siguiente referencia a este cuento popular es Persinette de Charlotte-Rose de Caumont en 1698, y después en 1790 Friedrich Schulz escribió una nueva versión.

Todas ellas están basadas en el cuento popular La doncella de la torre y se cree que se inspiró en las historias de Santa Bárbara, a quien su padre encerró en una torre para que no se relacionara con hombres y en un cuento persa titulado Rudaba, que habla de una joven de largos cabellos dorados.

Todas estas versiones del cuento original son bastante similares y todas ellas son menos amables e infantiles que las que se han escrito posteriormente. Estaban dirigidas a adultos y pretendían moralizar a los lectores, no entretener ni enseñar a los niños.

En el caso de Rapunzel, en el cuento original la bella muchacha encerrada en la torre se queda embarazada del príncipe y la malvada bruja la destierra al desierto, donde da a luz sola. El príncipe al enterarse de que ha perdido a su amada se intenta suicidar y al caer de la torre se queda ciego.

Cuento corto de Rapunzel adaptado del original

Rapunzel es uno de los cuentos populares que más se ha traducido y adaptado a lo largo de los años. Pero es quizá uno de los que más se ha suavizado en las versiones posteriores a la de los hermanos Grimm.

En las versiones que nos han llegado a partir del siglo XX se han ido suprimiendo elementos de la historia original hasta llegar a la que conocemos hoy en día, mucho más inocente e infantil que las primeras.

En las adaptaciones más modernas la doncella no se queda embarazada y el príncipe o caballero no se intenta suicidar. Es la bruja malvada la que lanzándole un hechizo le priva de la visión.

Resumen del cuento de Rapunzel

Había una vez, hace muchos años, un matrimonio que anhelaba profundamente tener un bebé. Tras años esperando que su dicha se hiciera realidad, por fin la mujer quedó embarazada.

Como consecuencia de su embarazo, la futura mamá comenzó a desear unos hermosos frutos que crecían en un huerto perteneciente a una casa cercana, pero que estaba habitada por una bruja malvada, por lo que no podían conseguirlos y cada día los deseaba un poquito más hasta el punto de llegar a enfermar de antojo.

Su marido, desesperado ante la situación de su mujer embarazada se aventuró al jardín de la hechicera y le robó algunos de esos apetitosos frutos para su mujer. Al ver la mejoría de ésta al comerlos el marido continúo robándolos, hasta que un día la malvada hechicera le sorprendió y para perdonarles la vida a él y a su mujer le hizo prometer que le entregarían a la niña cuando naciera.

Así, al nacer la niña, la malvada hechicera la encerró en una torre sin puertas ni escaleras, tan sólo con una ventana en lo alto. Durante muchos años la muchacha creció con la única compañía de la bruja que, trepando por el dorado cabello de la joven, subía a la torre.

Una mañana, un caballero escuchó la voz de la hermosa muchacha y curioso se acercó encontrándola en lo alto de la torre, peinando su larga melena. El caballero trepó por ella y llegó hasta la ventana donde Rapunzel quedó prendada del apuesto joven.

Pero pronto la malvada bruja descubrió la amistad de los muchachos y furiosa soltó un maleficio que dejó ciego al caballero, que tuvo que deambular durante mucho tiempo perdido por el bosque. Sin embargo, y pese a su ceguera, el joven buscó y buscó hasta encontrar de nuevo la torre donde conoció a su amada Rapunzel y ésta, al verle, comenzó a derramar lágrimas que al caer sobre el príncipe le devolvieron la visión.

La versión de los Hermanos Grimm

La versión más famosa de Rapunzel es la que escribieron los Hermanos Grimm, incluida en su obra Cuentos de la infancia y del hogar que se ha traducido a más de 170 idiomas.

Los Hermanos Grimm escribieron dos ediciones diferentes de esta obra, y concretamente en el cuento de Rapunzel existen varias diferencias entre ambas. La primera versión es de 1812 y la segunda de 1857 es un poco más suavizada y esta vez con final feliz, del que carece la primera versión.

En la primera el príncipe deja embarazada a la joven, que inocente y sin saber lo que la sucede le pregunta a la hechicera porqué sus ropas le quedan pequeñas, con lo que la bruja descubre las visitas del príncipe y envía a la joven embarazada a una tierra lejana, hostil y solitaria a dar a luz sola. Cuando el príncipe se entera se tira de la torre y cae sobre un espino dañándose los ojos y quedando ciego.

En la versión de 1857, la bruja se entera de las visitas del príncipe porque Rapunzel le dice que él tarda menos en subir a la torre, pero ya no se menciona el embarazo. Además, se añade un final feliz donde los jóvenes se reencuentran y viven juntos para siempre.

Sobre la película de Rapunzel de Disney

De todas las adaptaciones que se han hecho del cuento de Rapunzel, posiblemente la más famosa sea la película que Disney produjo en 2010 basada en el cuento de los hermanos Grimm.

En esta adaptación un ladronzuelo que huye de la justicia se esconde en una misteriosa torre donde se encuentra con Rapunzel y tras hacer un pacto, ambos viven locas aventuras con la compañía de un gracioso camaleón y un caballo.

La película es el quincuagésimo largometraje de los Clásicos de la factoría Disney y fue una de las primeras que la productora realizó en 3D. Y la música, de Alan Menken, consiguió una nominación a los Óscar a la mejor canción, aunque finalmente no recibió la codiciada estatuilla.

Dos años después del estreno de Enredados, Disney lanzó un cortometraje, bajo el título Enredados por siempre que cuenta la historia del día de la boda de Rapunzel y Eugene.