Observo un aguacate

¿Alguna vez te has parado a observar las frutas? Si no lo has hecho fíjate bien en ellas la  próxima vez que vayas al mercado. Verás que, aunque son muy distintas unas de otras, casi todas tienen un olor exquisito y un color espectacular.

Una de las más curiosas que te puedes encontrar es el aguacate. Cuando veas uno acércate al frutero y con mucha educación, pídele permiso para tocarlo. Si te lo da, acerca la manita y acarícialo con suavidad. Comprobarás que su piel no es fina como la de la manzana  o la ciruela, sino dura y rugosa como una corteza. Esto es así porque cumple una importante función: proteger bien la pulpa interior, delicada y casi tan blanda como la mantequilla.Para comer el aguacate hay que quitarle la piel y la gran semilla central. Solo la pulpa, amarilla o verde según la variedad, es comestible. Su sabor suave recuerda al de la nuez.

El aguacate es un alimento muy saludable y está buenísimo si lo añades cortado en taquitos a las ensaladas. Además, con él puedes preparar una deliciosa receta mexicana de la que habrás oído hablar: la salsa guacamole. Cuando la pruebes acompáñala de unas tortillitas de maíz que se llaman nachos o totopos ¡Te encantará!

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