La misión del corazón

El corazón es el órgano más importante del cuerpo humano.  Para ser exactos, se trata de un músculo del tamaño de un puño que está situado en el tórax, justo entre los dos pulmones.

El latido que todos sentimos al poner la mano sobre el pecho es el movimiento que hace el corazón. Este movimiento consiste en que se contrae y se relaja para bombear la sangre, y enviarla hasta el último rincón de nuestro organismo.

Gracias al corazón, la sangre está continuamente circulando por las venas y las arterias. Esto es muy importante porque ella es la encargada de repartir el oxígeno a todos los órganos y células.

Si le echamos un poco de imaginación, la cosa funciona más o menos así:

Cada vez que el corazón se contrae, bombea sangre limpia y la manda de viaje por todo el cuerpo con un objetivo: que a su paso vaya donando todo el oxígeno que lleva encima. Para la sangre es una tarea dura y difícil, así que cuando termina, la pobre está agotada.

Sucia y sin gota de oxígeno, regresa al corazón. El corazón sale a recibirla con los brazos abiertos y la deja pasar, pero la encuentra tan débil y cansada, que muy amablemente la lanza a los pulmones para que se purifique y recargue el oxígeno perdido ¡Sin duda se lo merece!

¡Eso de pasar por los pulmones a la sangre le sienta genial! Para ella es algo así como un balneario donde descansar y coger fuerzas. Rápidamente recupera su antiguo aspecto y vuelve a sentirse como nueva, fresca y oxigenada.

Contentísima regresa al corazón, que ahora sí, la ve guapísima y lista para un nuevo viaje. Sin perder más tiempo, la impulsa otra vez por todo el cuerpo para que siga realizando su trabajo de repartidora de oxígeno ¡El ciclo vuelve a comenzar!

El corazón late entre cincuenta y cien veces por minuto si estamos en reposo. Si haces la cuenta verás que son más de cien mil veces al día durante toda nuestra vida.

El corazón es un músculo, y aunque funciona de manera sorprendente, debemos cuidarlo. Para ello es muy importante hacer ejercicio moderado y llevar una alimentación sana y equilibrada. Algunos de los alimentos que protegen nuestro corazón son las nueces, el brócoli, el aceite de oliva, el salmón y el chocolate negro.

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