Funciones del veterinario

El veterinario es el médico de los animales, es decir, el profesional que se encarga de prevenir, diagnosticar y curar sus enfermedades.

Ya hace miles de años, en antiguas civilizaciones como Babilonia, el Egipto de los faraones o la Antigua Grecia, existían personas encargadas de estudiar la salud de los animales y tratar con hierbas medicinales a los que caían enfermos. El interés se centraba sobre todo en los caballos porque en aquellos tiempos eran fundamentales para el transporte de personas, para el transporte de mercancías, y para su empleo por parte de los soldados en desplazamientos, combates individuales y batallas.

Los estudios veterinarios se convirtieron en universitarios por primera vez en 1761, cuando se fundó la Escuela Nacional Veterinaria de Lyon (Francia). Después, se instauraron  en el resto de Europa.

Hoy en día los veterinarios son profesionales muy preparados que pueden especializarse en determinados tipos de animales (felinos, aves exóticas, peces…) o en un área específica de la medicina veterinaria  (oftalmología,  ortopedia, aparato digestivo, enfermedades infecciosas, cirugía…).

Además, los veterinarios tienen la posibilidad de orientar su profesión a otros ámbitos también muy interesantes. Pueden, por ejemplo, encargarse de la inspección de los alimentos de origen animal que consumimos los humanos  (embutidos, salchichas, lácteos…), controlar la cría y la producción en las ganaderías, granjas o piscifactorías, desarrollar una labor educativa como profesores, trabajar en laboratorios, o volcarse en la investigación científica.

No olvidemos que los veterinarios también son fundamentales en los zoológicos y en las reservas naturales. Estas últimas son áreas que los gobiernos o determinadas instituciones deciden proteger para conservar  su ecosistema, es decir, mantenerlo a salvo de la actividad humana y evitar la extinción de su fauna y de su flora.

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