El Rey

Érase una vez un rey muy presumido, que vivía en gran castillo. Un día un comerciante de un lejano país le hizo un extraño trato:

– Te cambio todos los naranjos de tu reino por la corona que más reluce al sol.

El rey no se lo pensó dos veces y aceptó el trato del comerciante.

Con los años el comerciante se hizo rico. Recogía las naranjas de los árboles y vendía su zumo a los aldeanos del reino. Pero el rey, en cambio, se volvió más pobre.

Casi en la ruina, el rey decidió vender su corana al joyero del país vecino. Al ver la corona el joyero le dijo al rey:

– Esta corona es falsa, no es de oro. No vale nada.

Cabreado el rey fue a buscar al comerciante. Al encontrarle, este le dijo:

– Yo no te engañe, te prometí la corono que más relucía al sol, no una corona de oro.

Al rey sin un euro no le quedó más remedio que ponerse a trabajar para el comerciante.

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