Curiosidades de las cerezas

Las cerezas son los frutos de un árbol llamado cerezo. Existen muchísimas variedades de cerezas, pero todas se recolectan y consumen en verano, que es cuando están maduras

La mayoría tiene un aspecto parecido: color rojo intenso, pulpa jugosa, y un pequeño hueso en su interior. En lo que se refiere al sabor, sí existen grandes diferencias: las hay muy dulces como la picota (variedad que se distingue porque no tiene rabito y está deliciosa tal cual se recoge del árbol), y muy agrias como la guinda (un tipo de cereza silvestre que se suele confitar, es decir, cocinar en un almíbar hecho con agua y azúcar).

Las cerezas dulces y agradables al paladar suelen tomarse frescas, pero también se usan para preparar mermeladas, compotas, cremas para rellenar tartas, zumos, gazpachos…

Se sabe que, hace miles de años, en la Prehistoria, el ser humano ya comía cerezas. La variedad más antigua procede de Turquía, sobre todo de la ciudad de Cesaronte. Cuando en el siglo I a. C. los romanos conquistaron esa zona, las probaron por primera vez y decidieron llevarse semillas de cerezos a Roma. Así fue cómo su cultivo se extendió por muchos lugares de Europa que formaban parte del imperio.

Actualmente, España es uno de los mayores productores de cerezas. También lo son otros países como Rusia, Italia, Grecia o Estados Unidos.

Las cerezas son un alimento muy saludable porque poseen un montón de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Entre otras muchas, ayudan al buen funcionamiento del corazón y del intestino, mejoran la memoria, mantienen en buen estado los músculos, aumentan la elasticidad de la piel, y tienen unas sustancias que permiten dormir mejor por las noches.

¡Ya lo sabes! Si te cuesta conciliar el sueño, come un puñadito de cerezas durante la cena y dormirás como un lirón.

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