Juegos de ortografía

Resumiendo la definición del diccionario, Ortografía es el conjunto de normas de una lengua. Sin resumirla, es la forma correcta de escribir una palabra y usar los signos auxiliares de dicha lengua, respetando sus reglas.


Según cualquier estudiante, la Ortografía es esa parte de la asignatura de Lengua y Literatura que te resta puntos en los exámenes tras echar a suertes cómo se escribe una palabra (sobre todo si suena a que lleva tilde) o dónde iba el punto o la coma.

No se puede decir que ambas cosas no sean ciertas, pero podríamos olvidarnos de la segunda si aprendemos correctamente la primera definición de la Ortografía y, ¡¿cómo no?!, algo que desde Mundo Primaria fomentamos y defendemos: la práctica de todas esas normas. Con los distintos juegos se van trabajando las reglas de ortografía sin ningún esfuerzo y se va adquiriendo gradualmente una mayor corrección ortográfica.

Si aun te da un poco de reparo lanzarte a jugar, te invitamos a recorrer unas pequeñas pinceladas de lo que van descubriendo los/as niños/as de Primaria en sus clases y que los/as adultos/as miramos horrorizados/as con un “no me acuerdo”, aunque lo usamos a diario al hablar y al escribir.

Tipos de palabras según sus sílabas

Aunque parece una obviedad, a veces nos cuesta recordar que las palabras no solo se clasifican por su valor gramatical o, como veremos en el siguiente apartado, por su acentuación. También se pueden clasificar por lo largas que son (por cuántas sílabas tienen). Así, medimos su extensión tanto por el número de letras como por la cantidad de sílabas que tienen.

Una sílaba es cada uno de los golpes de voz que damos al pronunciar una palabra. Las sílabas están formadas o bien por uno o más vocales, o bien por una o más consonantes y una vocal. La forma de poner el nombre es sencilla: al lexema y morfema de género “sílabo/a”, se le añade un prefijo mono-, bi-, tri- o poli-. De esta manera, nos encontramos con palabras monosílabas (sol, mar…), palabras bisílabas (cesta, ratón…), palabras trisílabas (hormiga, tenedor…) y palabras polisílabas (bolígrafo, maravilloso…).

A su vez, dentro de cada palabra hay una sílaba que suena más fuerte que las demás, a la cual se la llama sílaba tónica. A todas las demás, se les da el nombre de sílabas átonas.

El enredo llega cuando en la palabra hay dos o tres vocales juntas, pero no siempre suenan en la misma sílaba. Sí, son esos que se te han venido a la cabeza: diptongos, hiatos y triptongos. No te asustes que te los explicamos, ya verás como no es tan difícil.

Un diptongo es cuando las dos vocales suenan en la misma sílaba (ejemplo: fuen-te) y un triptongo cuando, en lugar de dos, hay tres (ejemplo: U-ru-guay) . Los hiatos se forman cuando, a pesar de estar juntas las vocales, no suenan a la vez; lo cual sucede porque ambas son abiertas (ejemplo: te-a-tro) o se ha roto el diptongo al poner una tilde (hemos hecho que suene más fuerte la vocal cerrada, ejemplo: dí-a). Esto de abiertas y cerradas puede sonar raro, pero si lo piensas bien tiene sentido: prueba a pronunciarlas exageradamente: ¿a qué la A, la E y la O te han hecho abrir más la boca? Son las vocales abiertas. ¿Y la boca se te hace chiquitita con la I y la U? Son las vocales cerradas.

Todo lo tratado hasta ahora nos lleva de cabeza (literal y figuradamente) al siguiente apartado, el menos original por ser predecible y uno de los que más nos lían en ortografía. Una vez que termines su lectura, esperamos que el lío esté menos enredado.

Las reglas de acentuación

Al hablar de ortografía, se nos vienen a la cabeza las tildes y la clasificación de palabras que vamos a ver en este apartado. Los diptongos y los hiatos también; pero, a estas alturas, ya no suponen un problema (si aún nos queda alguna duda, un par de juegos y todo arreglado). La clasificación a la que nos referimos es entre: palabras agudas, palabras llanas y palabras esdrújulas. ¿A qué es verdad?

Pecando de falta de originalidad, comencemos por las palabras agudas: aquellas cuya sílaba fuerte (sílaba tónica) es la última. En su caso, solo llevan tilde (la rayita encima de alguna vocal que, a veces, se nos olvida que existe) cuando termina en -n, -s o vocal.

 Continuamos con las palabras llanas, a las que algunos llamaban palabras graves (entre nosotros: en Primaria nos gusta más “llanas” es una palabra más sencilla y menos melodramática). Estas palabras llevan la sílaba tónica en la penúltima y solo van con tilde cuando la palabra no termina ni en -n, ni en -s ni en vocal. No estaría bien visto quitarle el puesto a las agudas.

Por último, o penúltimo según se mire, llegan las palabras esdrújulas, esas que tienen la sílaba tónica en la antepenúltima sílaba y siempre llevan tilde, motivo por el que caen mucho mejor que las demás. Por cierto, hemos dicho penúltimo, porque también existen las palabras sobresdrújulas con su tilde incluida, pero cuya sílaba tónica está antes que las esdrújulas. Generalmente, son formas verbales muy largas.

La tilde diacrítica

No podíamos pasar a otra cosa sin hacer mención a la tilde diacrítica. Tiene un nombre de película dramática, pero solo se trata de la tilde que ponemos en algunos monosílabos para decir que están usando un significado u otro. Así, hacemos oraciones como las que nos muestras los/as niños/as que aparecen a continuación:

Para terminar, un secretillo que puede venir bien en un momento de apuro: la mayoría de las palabras en español son llanas. Mucho más de la mitad de nuestro vocabulario pertenece a este tipo de palabras graves (precisamente por esto no es entendible el nombrecito, ¿verdad?).

No podían faltar los signos de puntuación

¿Qué sería de nosotros/as sin signos de puntuación? Como mínimo estaríamos en urgencias por ahogos continuos o por no entender qué nos dicen. Aunque son dibujitos que parece que no pintan nada, son muy importantes en todos los discursos. Si no estás de acuerdo, continúa leyendo los argumentos y a ver si te convencemos.

Los primeros que nos enseñan son la coma, el punto y coma y el punto. Cada uno de ellos va dejando una pausa mayor cuando estamos hablando y separan unas palabras de otras por múltiples motivos. A partir de aquí, tenemos otros como las comillas, que se encargan, entre otras cosas, de avisar: “¡ojo, vas a leer algo literal que ha dicho otra persona”; el guion, ¿qué sería de los personajes de las historias si no les marcasen que les toca hablar o de nosotros/as mismos/as cuando queremos dar una lista y no redactar?; los paréntesis, más allá de la connotación que les hemos dado de darnos un descanso, sirven para marcarnos la entrada y finalización de una explicación; etc.

Si te paras a mirar este texto sin leerlo, para no irnos más lejos, ¿a qué los signos te están contando cosas? Esperamos haber demostrado, aunque sea brevemente, la importancia de usarlos bien.

En primaria analizamos las letras en las palabras, lo que llamamos “palabras con”

Por último, vamos a hablar de algo que se hace en Primaria y es enfatizar el uso de algunas letras en las palabras. La necesidad de hacer esto es que tenemos una lengua muy rica en matices, irregularidades y particularidades que ayudan a que sea un idioma llamativo.

Todos/as tenemos en la cabeza los recuadritos de los libros de texto, esos que nos obligan a memorizar y que si no practicamos se olvidan. Pues bien, en esos recuadritos nos explican las palabras con x, las palabras con z, las palabras con b, las palabras con v, e incluso las que llevan j y g. Al ir cambiando de curso, a todas esas se añaden las palabras con mp/mb, las palabras con gue y las palabras con y en lugar de ll. ¿Quién no ha escrito en sus cuadernos, después de copiar el recuadrito naturalmente, las palabras yo-yo y payaso? En Mundo Primaria no podemos decir que no lo hayamos hecho en algún curso, ¿y tú?

Además de todas estas palabras, hay muchas más y todas ellas las verás reflejadas de una forma u otra en los juegos que ofrecemos. Se nos ocurre que, ahora que ya estamos terminando, estaría muy bien explorar y jugar a ver si encontramos lámparas con mp y esdrújulas, vaca/baca, juguete/geranio… ¿Habremos escogido estas palabras u otras? Solo jugando y practicando se puede saber. ¡No te quedes con la curiosidad!