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Megalodón, ¿qué es y por qué se extinguió?

El Megalodón


El Megalodón fue uno de los depredadores más grandes que haya existido en la Tierra. Se sabe que tenía un tamaño descomunal, razón por la cual se lo imagina básicamente como un tiburón blanco gigantesco.


Sin embargo, ¿era realmente así? ¿Qué es lo que sabemos sobre esta bestia prehistórica? Y por cierto, ¿cómo fue que se extinguió?

Si deseas satisfacer estas dudas, sigue leyendo a continuación.

¿Cómo era el Megalodón?

 

Lo que se sabe sobre el Megadolón, conocido científicamente como Otodus megalodon, es debido a sus primeros fósiles, que tienen una antigüedad de 20 millones de años. Se estima que dominó los mares durante 13 millones y que desapareció hace 3,6 millones de años, aproximadamente.

El Otodus megalodon era el tiburón y de hecho, el pez más descomunal que ha existido. Tenía entre 15 y 18 metros de longitud, lo que es tres veces más grande que el tiburón blanco.

No hay un esqueleto completo de un Megalodón. Se ha calculado su tamaño en proporción a los dientes que sí abundan en el universo de fósiles. Estos tienen 18 centímetros de largo, lo que explica su nombre que quiere decir diente grande.

Alimentación del Megalodón

El estudio de sus dientes grandes y aserrados indica que habría comido carne, mayormente ballenas y otros peces de menor tamaño. Para mantener semejante volumen corporal este animal necesitaba de mucha comida, por lo que sus favoritas seguramente eran las presas grandes. Esto pone en su menú a ballenas jorobadas, delfines o similares.

Dicha afirmación está respaldada en las marcas de mordidas en huesos de ballena fosilizados. Algunos suelen tener las cuñas de dientes del Megalodón en su superficie. En estos incluso se han hallado puntas de sus dientes rotos como resultado del frenesí al alimentarse, hace millones de años.

Capacidad de apertura de su boca

El hecho de que debiera engullir presas tan grandes implica que tenía que abrir mucho su boca. Se calcula que tenía una amplitud de 2,7 metros por 3,4 metros de ancho. Además sus mandíbulas disponían de uno 276 dientes y se estima que podría haber sido muy poderoso, si se tiene en cuenta su fuerza de mordida.

Cómo era el Megalodón


Como punto de partida hay que considerar que la fuerza de la mordida humana es de 1371 N (Newtons). También se ha medido la fuerza que ejercen los tiburones blancos que es de 18216 N. Llevado a la capacidad de mordida de un Megalodón, los especialistas han establecido que estaba en un rango de 108514 N a 182201 N.


¿Qué aspecto tenía el Megalodón?

Recurrentemente se representa al Megalodón como un descomunal tiburón blanco. Sin embargo esto podría no ser preciso.

En realidad se trataría de una criatura con una nariz o un rostro corto, que ostentaba una mandíbula plana, prácticamente aplastada. Lo que tenía en común con un tiburón eran sus aletas pectorales extralargas que soportaban su tamaño y su volumen corporal.

El Megalodón perteneció a un linaje diferente de tiburones, del que era el último miembro. Su antepasado data de 55 millones de años atrás y se lo conoce como Otodus obliquus que tenía 10 metros de largo.

La historia evolutiva de este tiburón se remonta al Cretalamna appendiculata cuya antigüedad se ubica en 105 millones de años. Por lo tanto es un linaje de más de 100 millones de años.

¿Dónde habitó el Megalodón?

Al estudiar los lugares en los que se han hallado los dientes del Otodus megalodón, se calcula que se había adaptado a vivir en regiones cálidas. La prueba de esto son los lugares en los que se los ha encontrado, que son variados y que nunca incluyen zonas frías como la Antártida.

Se ha dado con dientes en la costa este de América del Norte en toda su extensión y en el fondo de arroyos y ríos de agua salada en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Florida. De hecho es bastante factible hallarlos en el fondo del mar y en los sedimentos de algunos afluentes.

De la misma forma fueron hallados en Marruecos, en Australia y en el Reino Unido en Walton-on The Naze en Essex. Aunque en este último lugar los descubrimientos son limitados y tienen una calidad menor.

Dientes si, esqueletos no

Tener un esqueleto completo de una criatura prehistórica es realmente muy difícil. Lo que se encuentran por lo general son partes, a través de las cuáles se hace una reconstrucción para tener una idea de cómo podría haber sido un animal que vivió hace mucho tiempo atrás.

Esto se cumple más aún con el Megalodón, del que se tiene sólo los dientes y en algunas ocasiones la mandíbula. En casos muy raros alguna vértebra.

Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Qué nadie ha encontrado un poco más de esta criatura?

Para entender mejor basta con ver a los tiburones como los conocemos ahora. Se sabe que producen dientes durante toda su vida, debido a que los cambian con frecuencia. Dependiendo de lo que muerdan esos dientes pueden perder todo un juego cada 2 semanas, aproximadamente.

Dichos dientes caen en el océano, den dónde hay gran posibilidad de que se fosilicen. Además son la parte más dura del animal, la que concentra todo el calcio. El resto de su anatomía, incluyendo sus huesos está hecha de cartílagos o de tejidos suaves, los cuales se deterioran con facilidad.

Eso mismo sucedió con el Megalodón del que sólo pueden encontrarse sus enormes dientes. Es la única pista que nos permite recrear su tamaño y suponer cómo era. Pero no tenemos la satisfacción de conocer más, a falta de un esqueleto completo.


Los descubrimientos más importantes en la materia incluyen vértebras fosilizadas del tamaño de un plato. Y el hallazgo más completo incluye lo que es en apariencia una caja craneana y todos sus dientes con una incipiente cadena de vértebras, encontradas en Perú.

Y este parecer ser el panorama, a menos que los hallazgos en el futuro nos sorprendan y se pueda dar con algo adicional que nos ayude a entender un poco más sobre cómo era este increíble animal que reinó en el océano.

¿Por qué se extinguió el Megalodón?

La primera hipótesis sobre la desaparición del Otodus megalodon involucra la llegada del Plioceno, etapa en la que el planeta inició una era de enfriamiento global. Esto coloca su extinción hace 3,6 millones de años atrás.

El dinosaurio Megalodón


Se cree que este período provocó la pérdida del 43% de las tortugas y el 35% de las aves marinas. Así se desplomo la cadena alimenticia, y por lo tanto también se vieron afectados grandes depredadores como el Megalodón.

Hay otro aspecto nocivo del enfriamiento que también pudo haber afectado la vida de esta criatura. La caída de la temperatura también perjudicó su hábitat, ya que las presas que no se extinguieron se adaptaron a las aguas frías haciéndolas inaccesibles a estos enormes tiburones.

Asimismo las hembras de Megalodón daban a luz cerca de la orilla, lo que les permitía proteger a las crías de los depredadores como las ballenas dentadas. Estas zonas habrían desaparecido al formarse el hielo en los polos y bajar en nivel del mar.

Otras teorías sobre su extinción

Una investigación del paleontólogo Robert Boessnecker de la Universidad Estatal de Montana, reveló nuevas hipótesis sobre el Megalodón. Una de estos indicaría que habría competido por los recursos con el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), resultando el perdedor.


Lo mismo podía haber pasado en relación al tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) que también apareció unos 3,6 millones de años atrás.

A esto se suma la teoría formulada por astrónomos quienes sugieren que la extinción se debió a una supernova que habría envuelto al planeta en una dañina radiación de muones. Aunque esta hipótesis se sustenta en bases poco probables.

En definitiva algunas especies se vieron afectadas por el clima, otros por la extinción de sus presas, y finalmente en algunos casos también influyó la evolución de otras especies. Son posibilidades que podrían haber afectado también al Megalodón.