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Dinosaurios y humanos, ¿convivieron juntos?

Es casi seguro que los amantes de los dinosaurios alguna vez se lo han preguntado, ¿vivieron juntos los humanos y los dinosaurios? De hecho la cultura popular siempre ha explotado esta posibilidad.

Basta sólo con recordar a The Flinstones, más conocidos como Los Picapiedra. Su intro era muy popular por presentar al padre de familia Pedro, descendiendo de su brontosaurio al final de un día de trabajo en la cantera.

En el hogar de los Picapiedra también se podía observar como diversos dinosaurios cumplían las funciones de electrodomésticos. Hacían las veces de aspiradoras, teléfonos o incluso ventiladores.

Y si bien era un show que en realidad se basaba en el estilo de vida de los 60, respondía bien a una creencia popular sobre la prehistoria.

Esta idea también ha sido introducida por las películas de King Kong, incluso las más antiguas, en las que el simio gigante convive en una isla con criaturas descomunales, que incluyen dinosaurios.

Sin embargo, ¿fue realmente así? ¿Vivieron al mismo tiempo en el planeta? Si quieres develar el misterio, sigue leyendo a continuación.


¿Convivieron dinosaurios y humanos en la prehistoria?

 

A pesar de cuanto se imagine esta situación en el cine, o en la televisión lo cierto es que esto en realidad nunca sucedió. Los humanos aparecieron unos 66 millones de años después de que desaparecieran los dinosaurios no aviares.

Así que los humanos nunca los cazamos, montamos o domesticamos. Y dadas las características descomunales y salvajes de muchos dinosaurios es posible que hubiesen provocado nuestra extinción.

La caída de un asteroide habría aniquilado a la mayoría de las criaturas a fines del Cretácico, lo cual le dio la oportunidad de evolucionar a los mamíferos, que hasta entonces habían sido diminutos.

Hace seis millones de años, el último ancestro en común de humanos, chimpancés y bonobos, quienes son nuestros parientes evolutivos más cercanos, se dividió en dos grupos.

Uno de estos evolucionaría hasta dar nacimiento a los humanos, pasando primero por grupos intermedios de homínidos. Los humanos modernos habrían aparecido hace 300 mil años lo que es unos 65 millones de años después que los dinosaurios no aviares.

Lo cierto es que no todos los dinosaurios desaparecieron. Quedaron los terópodos que se convirtieron en las aves, como las conocemos a día de hoy.

Así que de alguna forma los dinosaurios y los humanos conviven en la actualidad.

 

El antepasado humano que sí convivió con los dinosaurios

Los fósiles del primer grupo de primates al que se llamaron Purgatorius que se encontró en Hell Greek Montana, Estados Unidos datan de antes de la extinción ocurrida 65 millones de años atrás.

Un grupo de investigadores afirma que sí convivieron basados en el hecho de que al menos dos especies de este tipo ya existían unos 100 mil años antes de la extinción masiva. Es prácticamente seguro que hubiesen evolucionado antes lo que quiere decir que estuvieron con los dinosaurios, incluyendo a los grandes.


Características

El aspecto de estos primates arcaicos era más similar al de una rata arbórea, que a un primate como lo definimos en la actualidad. Eran tan pequeños que ni siquiera hubiesen sido de provecho para un Tiranosaurio rex, que posiblemente no se hubiera molestado mucho en perseguirlos.

Purgatorius

Se estima que los restos fósiles de al menos dos especies de Purgatorius tienen una antigüedad de 65,9 millones de años. Esto lo ubica en un período de 105 mil a 139 mil años, antes de la extinción del Cretácico.

El hecho de que había al menos dos especies de primates en este tiempo indica que surgieron y evolucionaron desde bastante tiempo antes que eso. Esto es lo que reveló un estudio de fósiles de Purgatorius, que fue el miembro más antiguo del grupo de los primeros primates conocidos, llamados Pleisadapiformes.

Muchas especies de este grupo desaparecieron hace 34 a 56 millones de años, aunque no en su totalidad. Hubo múltiples especies de Purgatorius incluyendo variantes como el janisae y el mckeeveri.

Se caracterizaban por tener uñas en lugar de garras, aunque en las ilustraciones se los represente con estas últimas. Ya el Purgatorius teilhardina que abundó en Asia y América del Norte hace 56 millones de años, tenía yemas en sus dedos y pies aplanados, algo que reafirma el hecho de que tuviera uñas.

 

Evolución

Actualmente se puede observar en el mono búho una garra de acicalamiento en uno de sus cinco dedos, en lugar de una uña. Podría haber significado un retroceso o bien una transición de garra a uña que no habría sido sencilla.

Esta garra ayuda a que se rasquen las picaduras de pulga y también a consumir larvas extrayéndolas de las palmeras. Las uñas pueden haberse convertido en una norma al ser más útiles para sujetar ramas.

De la misma forma tienen mayores beneficios al aplastar piojos. Por eso algunos expertos afirman que los primates primarios se podían dar el lujo de perder garras ya que podían acicalarse mutuamente.

Los protomonos de este tipo fueron de los grupos placentarios más antiguos conocidos y fueron clave en la radiación evolutiva y en la recuperación de la vida animal en el Cretácico Paléogeno.

Estos primates primitivos dominaron entre los omnívoros y frugívoros arbóreos. Podían aprovechar las frutas y los insectos del bosque aunque no habitaban las copas de los árboles.

Tras el transcurso de 60 millones de años apareció un animal terrestre carnívoro llamado Homo erectus que se abrió camino cazando grandes animales. Después desarrollaron la inteligencia para cazar animales más pequeños y escurridizos.

Y sólo entonces apareció el ser humano en el planeta, evidentemente mucho después de que partieran los dinosaurios.


Conclusiones finales

Todo indica que los únicos dinosaurios con los que realmente ha convivido el hombre son los pájaros. Es decir, sus descendientes a día de hoy. Sin embargo, algunos consideran la posibilidad de que aún existen o de que hayamos vivido en el mismo tiempo.

Después de todo los celacantos y los cocodrilos provienen de esas eras tan remotas, y los tenemos en la actualidad. Pero aunque fuese posible el hecho es que no hay evidencia tangible de que esto suceda de esta forma.

La ciencia se encarga de recopilar y documentar evidencia observable y de desempeñarse en una discusión continua sobre cómo esos hechos se puede relacionar con explicaciones posibles.

Esto significa que para hacer una afirmación lo primero que se necesita es la evidencia. En la paleontología esto se remonta a fósiles humanos y de dinosaurios que aparezcan en la misma capa de roca sedimentaria. Y esto es lo que no se ha podido obtener en ningún momento.

Las veces en las que parecieron detectarse huellas humanas cerca de las de dinosaurios o han sido engaños o han tenido malas interpretaciones. También ha habido representaciones antiguas de arte que se han entendido de forma errónea. Lo único que realmente tenemos es lo que los fósiles nos dicen. Y esto es que los humanos y los dinosaurios existieron en diferentes eras.