Mundo Primaria
Descubre la versión premium de Mundo Primaria.
¡Muchos más recursos y sin anuncios!

Dinosaurios raros

¿Sabías que hasta el día de hoy la paleontología ha logrado clasificar a prácticamente 10 mil clases de dinosaurios? Y semejante variedad que día a día se está renovando, encierra además a dinosaurios raros, peculiares e increíbles con características que se salen de lo que se espera de un espécimen tradicional.

Es posible que si debieras nombrar dinosaurios comiences con el Tiranosaurio rex (todos empiezan con ese), después sigas con el Velociraptor, porque ¿Quién no ha visto Jurassic Park? y que después sigas con especies populares como el Triceratops, Pterodáctilo (que en realidad es un primo del dinosaurio) o el Brontosaurio.

Pero, ¿Qué hay de esos dinosaurios de los que raramente se habla? ¿Dices que eres un fanático pero no conoces nada sobre ejemplares no tradicionales? Si quieres corregir esto, sigue leyendo a continuación.


Amargasaurio

 

Este dinosaurio era un pigmeo en materia de saurópodos. Vivió en el Cretácico temprano y medía 9 metros de largo. Su volumen corporal rondaba las 3 toneladas.

Tenía unas espinas filosas que recubrían la parte posterior de su cuello, que recorrían toda la espina dorsal y que abarcaban la cola, aunque en un tamaño menor. Los expertos afirman que existían en función de una característica reproductiva.

Eso indicaría que los machos con espinas más prominentes eran los que tenían más atractivo para las hembras y que por lo tanto tenían más probabilidades de aparearse.

Además las espinas estarían recubiertas por un colgajo delgado de piel de consistencia grasosa, lo que era similar al Spinosaurus.

Dinosaurio Amargasaurus

 

Yutirano

¿Qué pensarías al ver a un Tiranosaurio cubierto de plumas naranjas? Por más loca que parezca la pregunta, así es cómo habría lucido el Yutirano. Se sabe que perteneció al Cretácico temprano en Asia y sus 3 toneladas de volumen corporal estaban cubiertas con plumas incipientes de colores cálidos.

La presencia del Yutirano abre la posibilidad de que todos los tiranosaurios estuvieran recubiertos por plumas en alguna fase de su ciclo vital. Esto incluye al Tiranosaruio rex cuyas crías emplumadas, podrían haberse visto muy tiernas.


Kosmoceratops

Su nombre proviene del griego Kosmo que a diferencia de lo que se cree significa adornado y no “cósmico” cómo podría pensarse. Es adecuado para este dinosaurio que poseía variados volantes, cuernos y aletas.

Esta apariencia tan particular habría sido el resultado de habitar en una isla relativamente aislada en lo que hoy es América del Norte, que se conoce como Laramidia. Era un dinosaurio ceratopsiano que evolucionó en forma bastante autónoma.

Como suele suceder en las adaptaciones evolutivas el aspecto de los machos también tenía la finalidad de llamar la atención de las hembras durante la era de apareamiento.

Dinosaurio Kosmoceratops

 

Kulindadromeus

Antes de descubrir al Kulindadromeus, los paleontólogos creían que los únicos dinosaurios con plumas eran los terópodos carnívoros de dos patas que vivieron en el Jurásico y el Cretácico.

Esto cambió cuando se encontró este ejemplar en 2014. Resultó ser que no era un terópodo, sino un ornitópodo. Fue un pequeño ornitisquio herbívoro de dos patas del que se creía que tenía una piel escamosa, como la de un lagarto.

Kulindadroemus tenía plumas e incluso se piensa que podría haber sido de sangre caliente. Con estas características se reescribieron muchas nociones sobre lo que creemos de los dinosaurios.

Dinosaurio Kulindadromeus

 

Nothronychus

Era un primo cercano del Therizinosaurus, que ya de por sí parecía una cruza entre Big Bird de Plaza Sésamo y el Tío cosa de Los Locos Addams. El Nothronychus se le parecía mucho.

No obstante fue el primer dinosaurio de este tipo que se descubrió en América del Norte, después de que los paleontólogos decidieran que se trataba de un ejemplar estrictamente asiático. Era herbívoro lo que era una elección evolutiva extraña si tenemos en cuenta que era un terópodo, una familia que incluye a los tiranosaurios y a diversos especímenes rapaces.


Orytodromeus

El descubrimiento del Orytodromeus realmente asombró a los paleontólogos. Era un ornitópodo de casi 2 metros de largo, que pesaba unos 22 kilos. Vivía en madrigueras en el suelo del bosque, tal como lo hacen hoy los tejones o los armadillos.

No tenía garras especializadas, por lo que excavaba sus madrigueras con su hocico puntiagudo. Así evitaba llamar la atención de los depredadores que abundaban en el Cretácico medio.

 

Rinorex

Su nombre significa concretamente el rey de la nariz. Era un hadrosaurio que poseía una protuberancia enorme y carnosa, que posiblemente usaba en sus relaciones con su manada, o en diversas interacciones incluyendo el apareamiento.

Perteneció al Cretácico tardío y habitó América del Norte. Estaba relacionado con el Gryposaurus que también tenía una especie de nariz desproporcionada.

 

Concavenador

El Concavenador se caracterizaba por tener una especie de joroba triangular en el centro de su espalda, que suponen era el soporte de una vela ornamental de la piel y el hueso. O tal vez era sólo una joroba, no hay un acuerdo sobre eso.

Asimismo sus brazos poseían unas protuberancias de pluma de las que tenían colores atractivos para la temporada de apareamiento. El resto del cuerpo de este terópodo del Cretácico, es posible que hubiese tenido una piel similar al Allosaurus.

Dinosaurio Concavenator

 

Stygimoloch

El significado de su nombre en griego es demonio con cuernos del río infernal. Esto da cuenta del nivel de rareza que ostentaba este espécimen.

Poseía la cabeza más grande y huesuda entre todos los paquiacefalosaurios, que eran lagartos de cabeza gruesa. Se cree que los machos daban cabezazos excesivos y que podían quedar inconscientes al aparearse con las hembras.

Hay una posibilidad de que el Stygimoloch fuese una versión avanzada de Pachycephalosaurus de características similares.


Qianzhousaurio

Era tan particular que también se le llama Pinocchio Rex debido a lo extraño que era. Tenía un hocico largo y puntiagudo similar al de un cocodrilo, lo que lo hacía parecido a los espinosaurios.

Se sabe que esta era una característica que compartía también con los Baryonyx, que tenían hocicos alargados, dado que vivían a la vera de los ríos y cazaban peces. Pero lo más probable es que el Qianzhoursaurio se alimentara de presas terrestres.

Esta particularidad podría haberse debido a una evolución sexual, en la que los machos tenían los hocicos más largos, los que les daba una mayor probabilidad de reproducirse.