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Adivinanzas de cosas de casa

Las adivinanzas de cosas que puedes encontrar en una casa son una estupenda alternativa para que los niños pasen parte de su tiempo libre de una forma divertida.
Les ayuda a pensar y ejercitar la mente, pero de una forma divertida ya que no se le muestran al niño como un aburrido texto sino que se integran en divertidos juegos con unos gráficos estupendos.

Vivo dentro de ella
y el caracol también.
Él la lleva a cuestas
y yo nunca podré.
Soy pequeña y afilada
y pincho con mis puntadas.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Soy liso, llano y no tengo voz;
pero digo a la cara cualquier imperfección.
Contesto al que pregunta sin contemplación y,
si mala cara pone, la misma le pongo yo.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Soy bonito por delante,
algo feo por detrás,
me transformo a cada instante,
ya que imito a los demás.


Dicen que quien lo tiene
es muy gracioso,
se sacude en la mesa contra lo soso.
Te lo digo y no me entiendes,
no tengo boca y sí tengo dientes.
Si me mojas hago espuma,
con ojitos de cristal,
y tu cuerpo se perfuma,
mientras llega mi final.
Tengo dientes y no muerdo,
desenredo con cuidado,
caminos abro en tu pelo
ya sea liso o muy rizado.
En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
Si soy joven, joven quedo.
Si soy viejo, viejo quedo.
Tengo boca y no te hablo,
Tengo ojos y no te veo.
¿Quién soy?
Aunque de comida voy cargado,
la gente me vacía,
y nunca soy tragado.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.


Aunque al dormir, me consultan; nunca tiendo a contestar.
Una señorita blanda que, sin ser enferma, siempre está en cama.
¿Quién será la desvelada,
lo puedes tú discurrir?
día y noche está acostada
y no se puede dormir.
Sube llena, baja vacía,
y si no se da prisa,
la sopa se enfría.
Cuatro patas tiene y no puede andar,
también cabecera sin saber hablar.
Cuerpo de palo, cabeza de color,
me encienden con cuidado
y doy mucho calor.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
De nada me sirven estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
y sobre mí, el durmiente.


En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
Pino sobre pino,
sobre pino, lino,
sobre lino, flores
y alrededor amores.
En el campo nací vestida de verdes ramas.
Al pueblo me trajeron para servir a las damas.
A mí, todo me regalan: miel, moras, habas...
Mas todo lo regalo porque no como nada.
Adivíname ésa.
Tiene agua y no es botijo,
está siempre en el jardín.
Cada vez que se enrosca,
aunque no espanta a una mosca
tiene pinta de reptil.
En un cuarto me arrinconan
sin acordarse de mí,
pero pronto van a buscarme
cuando tienen que subir.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Aunque tengo cuatro patas,
yo nunca puedo correr,
tengo la comida encima,
y no la puedo comer.


Doy vueltas y no soy tiempo,
un secreto se guardar;
si no me cuidan, me pierdo.
¿Con mi nombre sabrás dar?
Tengo pie y no tengo boca,
hilo meto, hilo asomo,
tengo dientes y no como.
Locomotora no soy,
mucho con vapor doy,
dejo muy alisado,
si me usan con cuidado.
Vivo en alta situación
y en continuo movimiento,
con exactitud presento
del aire la dirección.
La cara que yo acaricio,
pongo de seda al momento.
Ni un pelo se me resiste,
soy un buen invento.
¿Quién es aquella que cuanto más se moja, más te seca?
Todos me buscan para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.