Adivinanzas de cosas de casa

Las adivinanzas de cosas que puedes encontrar en una casa son una estupenda alternativa para que los niños pasen parte de su tiempo libre de una forma divertida.

Les ayuda a pensar y ejercitar la mente, pero de una forma divertida ya que no se le muestran al niño como un aburrido texto sino que se integran en divertidos juegos con unos gráficos estupendos.


Aunque tengo cuatro patas,
yo nunca puedo correr,
tengo la comida encima,
y no la puedo comer.
De nada me sirven estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
y sobre mí, el durmiente.
Soy bonito por delante,
algo feo por detrás,
me transformo a cada instante,
ya que imito a los demás.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
En un cuarto me arrinconan
sin acordarse de mí,
pero pronto van a buscarme
cuando tienen que subir.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Cuerpo de palo, cabeza de color,
me encienden con cuidado
y doy mucho calor.
Tiene agua y no es botijo,
está siempre en el jardín.
Cada vez que se enrosca,
aunque no espanta a una mosca
tiene pinta de reptil.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Cuatro patas tiene y no puede andar,
también cabecera sin saber hablar.
Adivíname ésa.
Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
Aunque de comida voy cargado,
la gente me vacía,
y nunca soy tragado.
En el campo nací vestida de verdes ramas.
Al pueblo me trajeron para servir a las damas.
A mí, todo me regalan: miel, moras, habas...
Mas todo lo regalo porque no como nada.
Si soy joven, joven quedo.
Si soy viejo, viejo quedo.
Tengo boca y no te hablo,
Tengo ojos y no te veo.
¿Quién soy?
Sube llena, baja vacía,
y si no se da prisa,
la sopa se enfría.
¿Quién será la desvelada,
lo puedes tú discurrir?
día y noche está acostada
y no se puede dormir.
Pino sobre pino,
sobre pino, lino,
sobre lino, flores
y alrededor amores.
Una señorita blanda que, sin ser enferma, siempre está en cama.
Todos me buscan para descansar,
si ya te lo he dicho,
no lo pienses más.
En la mesa me ponen
y sobre mí todos comen.
Aunque al dormir, me consultan; nunca tiendo a contestar.
¿Quién es aquella que cuanto más se moja, más te seca?
Tengo dientes y no muerdo,
desenredo con cuidado,
caminos abro en tu pelo
ya sea liso o muy rizado.
Soy liso, llano y no tengo voz;
pero digo a la cara cualquier imperfección.
Contesto al que pregunta sin contemplación y,
si mala cara pone, la misma le pongo yo.
La cara que yo acaricio,
pongo de seda al momento.
Ni un pelo se me resiste,
soy un buen invento.
Si me mojas hago espuma,
con ojitos de cristal,
y tu cuerpo se perfuma,
mientras llega mi final.
Te lo digo y no me entiendes,
no tengo boca y sí tengo dientes.
En los baños suelo estar,
aunque provengo del mar.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Dicen que quien lo tiene
es muy gracioso,
se sacude en la mesa contra lo soso.