El origen del juguete

El juego es muy importante durante la infancia porque ayuda a que los niños desarrollen muchos aspectos de su personalidad, como la capacidad de aprendizaje, la imaginación, las habilidades físicas y la forma de relacionarse con los demás.

Hoy en día la mayoría de los juguetes son muy sofisticados. Gracias a los avances de la tecnología se puede ver a los chavales jugar con tabletas, drones o consolas, pero esto no ha sido siempre así. Es casi seguro que hace miles y miles de años, durante la Prehistoria, los niños se divertían y se sentían plenamente felices jugando con simples piedras o pequeños palos que tenían a su alcance.

A medida que fueron evolucionando y conociendo mejor su entorno, los seres humanos empezaron a crear sencillísimos objetos con sus propias manos. Gracias a restos arqueológicos encontrados en excavaciones, sabemos que ya en Mesopotamia, sobre el 3000 a. C., utilizaban huesos de animales para fabricar juguetes. Dos ejemplos son las tabas y los huesos tallados a modo de esfera para jugar a algo que tú conoces bien: ¡las canicas!

También las muñecas fueron juguetes muy populares en todas las civilizaciones antiguas. En el Egipto de los faraones la mayoría eran de madera, tenían forma humana o de animal, y se embellecían con pinturas de colores vivos.
En tiempos de la Grecia clásica y el Imperio Romano los más pequeños también jugaban con muñecas, eso sí, más modernas porque ya tenían miembros móviles, es decir, eran articuladas.

Las pelotas también aparecen en casi todas las sociedades de la Antigüedad. Los egipcios las fabricaban con materiales como arcilla o papiro.
La pelota de cuero la inventó un emperador chino llamado Fu- Hi. El hecho tuvo lugar en el siglo IV a. C. el día que este buen señor tuvo la idea de apelmazar varias raíces de plantas para crear un núcleo, envolverlas con pedazos de piel de animal, y dar al conjunto forma de balón.

Estás pensando que todos estos juguetes siguen siendo geniales y muy entretenidos a pesar de ser inventos antiquísimos ¿Verdad? ¡Pues aún hay más! Podríamos añadir los bolos, la peonza, el aro, el yoyó…

¡PON A PRUEBA TU COMPRENSIÓN LECTORA CON ESTE JUEGO!