El curioso descubrimiento de La cueva de Altamira

 

Imagina por un momento que un día vas por el campo y te encuentras por casualidad con una cueva que guarda un valioso tesoro que nadie ha visto antes. Lo sé… suena increíble porque esas cosas parece que sólo pasan en los cuentos y en las películas de ficción, pero así de casual y curioso fue el descubrimiento de La cueva de Altamira.

Bisonte pintado en la roca

 

¿Te apetece conocer la historia?

Todo comenzó un día de 1868 en que un cazador salió al campo con su perro. El animal perseguía una presa cuando se quedó atrapado entre unas rocas. Su dueño fue a rescatarle y descubrió que tras unos matorrales, se escondía la entrada de una cueva que a simple vista parecía bastante grande.  El hombre no le dio demasiada importancia, salvó al perro y se fue por donde había venido; pero al llegar al pueblo contó lo sucedido y todo el mundo se enteró de que en Santillana del Mar (Cantabria) existía una cueva hasta el momento desconocida.

La entrada de La cueva de Altamira

La noticia también llegó a oídos de un señor que vivía en la zona llamado Marcelino Sanz de Sautuola. El señor Sautuola, un hombre rico que poseía tierras por allí cerca, era muy aficionado a la Arquelogía; de hecho, le encantaba ir a investigar las grutas de la comarca con la intención de encontrar antiguos fósiles. En 1879 decidió explorar esa nueva cueva porque presentía que allí tenía que haber algo interesante, así que un día se fue con María, su hija de ocho años, con la esperanza de encontrar huesos o algún objeto enterrado de la Prehistoria. Mientras cavaba la tierra, la niña se fue a corretear por allí y vio que había unas pinturas en el techo.

Marcelino Sanz de Sautuola y María, su hija

¿Por qué es tan importante La cueva de Altamira?

La cueva de Altamira es una auténtica maravilla del arte rupestre. Fue pintada durante la Edad de Piedra, concretamente en el período que conocemos como Paleolítico Superior. Se cree que esta cueva empezó a habitarse hace 35.000 años y durante milenios, diferentes artistas que vivieron allí dentro fueron pintando sus techos y paredes. Hace unos 13.000 años la entrada se derrumbó y nadie volvió a entrar en ella hasta su descubrimiento. Esto permitió que las pinturas se conservaran casi intactas hasta nuestros días. La cueva no es demasiado grande pero se divide en varias partes.

Cerca de la entrada es donde sus habitantes pasaban la mayor parte del día ya que era el único lugar iluminado por la luz del Sol. Ahí cocinaban, fabricaban armas y utensilios para su vida diaria… Si nos adentramos en la profundidad de La cueva de Altamira, hay otras salas donde reina la oscuridad y a las que sólo se puede acceder con luz artificial. Recuerda que en esta época, el ser humano ya era capaz de crear fuego. Ahí, en esos lugares más recónditos, es donde aparecen decenas de animales salvajes en techos y paredes: Caballos, ciervos, jabalíes…

 

La Sala de los Polícromos

La sala más importante de todas se conoce como Sala de los Polícromos, y como puedes ver,  el animal protagonista es el bisonte. Para pintarlos utilizaron lo que tenían más a mano, como piedras afiladas para grabar la imagen en la roca, o carbón y otros minerales que machacaban y después mezclaban con agua o grasa animal; De esta manera fabricaban pintura de diferentes colores como el ocre o el amarillo. Utilizaban los dedos, las manos, tampones, e incluso soplaban pintura a través de pequeños huesos de ave huecos para que saliera disparada contra la piedra. La parte interior de la cueva está totalmente oscura así que utilizaron lámparas de tuétano para poder pintar. Estas lámparas eran como unas velas que fabricaban con la grasa extraída de los huesos de los animales.

El techo de la Sala de los Policromos

¿Te parece que las figuras se parecen a la realidad?… ¡Claro que sí! Se nota que los pintores conocían muy bien los animales que pintaban. Esto es lógico, ya que vivían de la caza y se pasaban horas observándolos detenidamente para poder atraparlos y alimentarse de ellos cada día. Además de pintarlos en diferentes posturas y movimientos, aprovecharon las zonas abultadas del techo y las paredes para pintar encima los animales y conseguir que parecieran más reales. Fíjate en las fotos… ¡Si son imágenes en 3D!

Antes del hallazgo de La cueva de Altamira se pensaba que el hombre prehistórico era bruto, salvaje e incapaz de crear una obra artística, pero tras descubrirse la belleza y calidad de estas pinturas, se llegó a la conclusión de que este humano primitivo ya poseía una sensibilidad y una técnica sorprendentes.

 

¿Se puede visitar La cueva de Altamira?

Siento decirte que hace años La cueva de Altamira se cerró al público para evitar su deterioro. La buena noticia es que, si algún día puedes ir hasta allí, muy cerquita está el Museo de Altamira, y en él han construido una réplica exacta que te permitirá disfrutar y aprender muchas cosas interesantes sobre la Obra de Arte prehistórica más importante del mundo.

Echa un vistazo a este video. Podrás hacerte una idea de cómo era La cueva de Altamira, de qué manera fue pintada, y del modo de vida de sus habitantes. ¡Espero que te guste!

 

 

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Cristina Rodríguez Lomba, licenciada en Geografía e Historia. Especialidad Arte Moderno y Contemporáneo (Universidad de Santiago de Compostela). Curso Postgrado de Museografía y Técnicas Expositivas (Fundación Antonio Camuñas-Madrid)

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