La importancia de la rutina

Levantarse cada sábado a las ocho de la mañana, comer a la una y estudiar o terminar los deberes antes de jugar son algunas de las actividades que se planifican con el objetivo de llevar una vida organizada y basada en el hábito. No podemos negar la importancia de la rutina, pues gracias a ella los niños son más organizados y menos conflictivos. Pero lo importante es crear una rutina desde que son muy pequeños.

 

Los niños que no han tenido una rutina de pequeños suelen ser rebeldes cuando se hacen mayores, desafiando a los padres o profesores cuando no desean cumplir con sus obligaciones. Será más probable que un niño que no ha tenido un horario fijo durante su infancia se niegue a dejar la consola para hacer los deberes.

rutina para niños

Ser más responsables gracias a la rutina

Los niños no pueden aprender por sí solos la manera ideal de llevar a cabo las obligaciones y, si los padres no les enseñan el momento adecuado para comer, despertarse y dormir, es difícil que adopten los hábitos necesarios. Por este motivo es indudable la importancia de la rutina.

 

Los hábitos nos ayudan a cumplir con nuestras obligaciones sin tener que pensar en el orden adecuado para realizar todas las actividades. Lavarnos las manos antes de comer y cepillarnos los dientes antes de acostarnos son ejemplos del tipo de rutina que necesitamos para cumplir con nuestras obligaciones, pues estas pequeñas tareas importantes pueden facilitar el desarrollo del resto de las actividades.

 

Cuando un niño conoce los límites establecidos en la casa o en el colegio y sabe cuáles son las consecuencias de incumplir estas reglas, será más organizado. Cuando conoce desde pequeño qué es la rutina y está acostumbrado a seguir las normas, tendrá menos dificultades en identificar y aceptar las obligaciones que necesitará para ser responsable. Y de la responsabilidad al triunfo hay una distancia corta.

Irene Solaz Velázquez

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