Fotos a menores ¿se puede controlar?

Es una práctica habitual sacar fotos a menores en las representaciones o actos escolares pero ¿qué pasa con los hijos de los demás?. Con las redes sociales no somos capaces de controlar ni de conocer la difusión de las fotos en las que de manera directa o indirecta pueden salir nuestros hijos.

Hace unos cuantos (pocos) años yo iba como un “verdadero” angelito camino del colegio, se acercaban las navidades y en la función de ese año representaba a uno de esos seres espirituales que suelen revolotear en todo buen belén. Vestido de pies a cabeza con una túnica azul cielo, por eso de parecer celestial, y unas alas plateadas interpreté mi papel, mientras unos padres abnegados tomaban fotos de mis peripecias sobre el escenario.
Recuerdo todo perfectamente gracias a aquellas fotografías. Pero en la mayoría de ellas estoy acompañado por árboles de navidad, estrellas y otros personajes asiduos por estas fechas. Niños y niñas identificables sobre el papel.
Mis padres tuvieron que revelar las fotografías, siendo su ámbito de difusión escaso. En cambio hoy las tecnologías de la información hacen que en cierta medida perdamos el control sobre su transmisión.

El portal Youtube publicó que uno de los vídeos más visto en España en 2014 fue el de de una niña y su pollito que la había liado…

¿Qué pasa cuando unos padres no quieren que nadie tenga un recuerdo sobre sus hijos, y mucho menos verles en la web?

las fotos a menores en internet

¿Qué dice la Ley en cuanto a sacar fotos a menores?

La Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) especifica que lo primero que tenemos que tener en cuenta, para hacer fotos a menores, es si éstas pueden ser consideradas como de carácter personal.
Definiendo como carácter personal: cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo concerniente a personas físicas identificadas o identificables. (Artículo 5.1 del Reglamento de desarrollo de la LOPD)
Respecto a un menor de 14 años tanto la toma de fotografías, la realización de vídeo o su posterior publicación en Internet (véase la web del centro escolar) requieren el consentimiento de los padres o tutores legales del menor; pudiendo si no, ejercer su derecho de cancelación.

¿Qué pasa en las funciones o en el contexto escolar?

La mayoría de los padres firman el consentimiento para que el centro pueda realizar fotos y vídeos a los alumnos y los suba a la web de la propia escuela con fines educativos. Para evitar problemas, en los últimos años, muchos colegios han puesto medidas de seguridad para acceder a la intranet en la que poder visualizar los documentos fotográficos, permitiendo sólo el acceso a padres y al claustro de profesores.
Muchos de los problemas derivan de las acciones de otros padres, que deciden publicar o mandar las fotos a través de Internet. La Agencia Española de Protección de Datos publicó unas recomendaciones entre las que se recogía que no es aconsejable publicar fotos que identifiquen a un niño, por ejemplo situándole en el contexto de un colegio y/o actividad determinados.

¿Por qué desde un centro se da la posibilidad de tener fotos?

Tener un recuerdo para el resto de la vida de un momento de su vida escolar.
Las familia no suelen acudir a las excursiones, y otras incluso no pueden ir a los festivales por compatibilidad de horarios. Las fotografías y los vídeos son un medio para no perderse la actividad.
Mostrar el material a otros miembros de la familia. Los auditorios y polideportivos no se concibieron para albergar a familias completas, suelen ser pequeños.
Promocionar las actividades que se realizan en el centro (prensa escolar, anuarios, la web)
Como material audiovisual complementario a las graduaciones o reuniones de padres.

¿Por qué no firman algunos padres?

Controlar en dónde, cuándo y con qué motivo se transmite información sobre su hijo.
Supervisar el material que se difunde de sus hijos (no vayan a colgar la parte del vídeo donde el niño busca petróleo en sus fosas nasales).
No exponer al público las posibles dificultades de su hijo (problemas en el habla o en la movilidad gruesa, etc.).
Evitar cualquier problema derivado del acoso escolar.
Salvaguardar la identidad del alumno. Suele suceder en casos en los que el menor se encuentra protegido por la ley (maltratos, abusos, etc.).

¿Qué sucede si unos padres no consienten?

Los padres pueden negarse a firmar el consentimiento. Están en su derecho y no tiene que derivar en ninguna incidencia.
El debate sucede cuando esta decisión individual afecta a un grupo de alumnos. En actividades grupales como festivales o excursiones, ni el centro ni los otros padres podrían obtener material gráfico de sus hijos, si en ellos se pudiera reconocerse al alumno cuyos padres no han consentido.
Esto suele conllevar un cierto malestar en el grupo de padres, que desean inmortalizar el momento.
La búsqueda de alternativas por parte de los centros suele derivar en la toma de una de estas dos decisiones:

  • Prohibir cualquier tipo de reportaje, impidiendo el uso de cámaras o móviles.
  • Acotar la participación del alumno que no puede ser expuesto. En festivales sus actividades se desarrollan entre bambalinas: control de música, luces, vestuario, etc. En excursiones puede ser el reportero gráfico, con todas las consecuencias.

David Perelló Marugán

David Perelló Marugán es Psicopedagogo en Orientación y Asesoramiento y Maestro especialista en Educación Primaria. Técnico de Formación. Formador de procesos de enseñanza-aprendizaje E-learning.

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