El estrés en los niños

Los adultos no son los únicos en tener problemas causados por la ansiedad o el estrés, este problema afecta también a los niños aunque de forma diferente. ¿Qué podemos hacer para tratar el estrés en los niños? Para ayudarlo primero necesitaremos entender cómo actúa un niño estresado y averiguar si este es realmente el problema.

El estrés en los niños

El estrés en los niños: ¿cómo ayudar?

  • Cómo actúa un niño estresado

1. Falta de apetito

Si bien antes desayunaba, comía y cenaba sin problemas, ahora no come todo lo que se encuentra en su plato.

2. Problemas para dormir

Es habitual que un niño con estrés tarde más de lo habitual en quedarse dormido y, una vez duerma, tenga pesadillas o se despierte en mitad de la noche.

3. Dolor de estómago

Este es otro de los síntomas habituales del estrés en los niños.

4. Dolor de cabeza

Los dolores de cabeza frecuentes son señal de que existe un problema.

5. Mal humor

El niño estresado podría tener rabietas e incluso mostrarse violento.

6. No estará relajado

Notarás que un niño tiene estrés cuando es evidente que tiene preocupaciones, y no logra relajarse durante las actividades que normalmente le ayudarían a pasárselo bien.

  • Consejos para que los niños estén tranquilos

1. Los padres y profesores deben identificar la causa de este estrés

Es posible que el niño esté estresado por las clases, y sienta que tiene demasiados deberes o que no tiene suficiente tiempo para preparar los exámenes. Por este motivo es imprescindible que el profesor y los padres hablen sobre los problemas que observan. ¿Cómo se comporta el niño en clase? ¿Tiene suficiente tiempo para terminar sus deberes en casa o recibe demasiados deberes?

2. El niño debería hacer deporte

El deporte actúa de forma muy positiva al paliar el estrés en los niños. Ellos deben elegir el que más les guste (natación, patinaje, fútbol, baloncesto…) y comprobarán que al hacer ejercicio se sentirán mucho más tranquilos.

3. Comunicación

Es importante que el niño pueda expresarse abiertamente y explicar qué le preocupa. Los padres deben demostrar que pueden escucharle sin juzgar ni criticarle.

Irene Solaz Velázquez