Peleas entre niños: ¿cómo actuar?

Cuando los niños no consiguen lo que desean, en ocasiones recurren a la agresividad y pegan al compañero de clase que le ha quitado su juguete. Las peleas entre niños suceden de vez en cuando, y los padres deben estar preparados y saber de qué manera reaccionar.

Las peleas entre niños suceden de vez en cuando y los padres deben estar preparados y saber de qué manera reaccionar. Te damos unos consejos.

Peleas entre niños: el papel de los padres

1. Comprender el motivo de la agresividad

Los niños pegan cuando son conscientes de que será difícil conseguir lo que quieren. Piensan que, al pegar, conseguirán recuperar ese juguete que le pertenece.

2. Demostrar que con agresividad no conseguirá lo que quiere

Si desea recuperar ese juguete, le ayudaremos solamente cuando nos explique el problema tranquilamente. Debe ser consciente de que de ninguna manera recuperará un juguete que quiere si se comporta con agresividad.

3. Ser un ejemplo

Para que los niños comprendan por qué está mal pegar, deben notar que sus padres resuelven sus malentendidos hablando de manera tranquila y mostrando mucho respeto.

4. Separarles

En las peleas entre niños es importante separarles para eliminar de forma inmediata las consecuencias de la agresividad.

5. No ceder

Es importante que ningún padre ofrezca a un niño lo que desea si lo está pidiendo con puñetazos, empujones, gritos o patadas. Si otro niño está pegando a nuestro propio hijo porque desea recuperar su juguete, aunque tenga razón en querer recuperar una pertenencia tampoco es recomendable devolvérselo antes de que se tranquilice y haya encontrado otra forma de buscar lo que quiere. Es preferible comunicarse adecuadamente, expresar por qué nos sentimos inquietos y qué deseamos que haga la otra persona. Los niños deben comprender que la solución es hablar tranquilamente.

6. No permitir que el otro niño copie la conducta

Si un niño pega a otro, es fundamental detener esta actitud pero también evitar que el otro niño devuelva las patadas o los gritos.

Irene Solaz Velázquez