La televisión en la infancia ¿Están los niños protegidos?

Son pocas las casas sin una televisión, y también son pocas las casas sin niños con curiosidad por el entretenimiento que este aparato puede ofrecerles. En ocasiones resulta difícil gestionar la relación de los más pequeños con la tecnología, y en especial con la televisión televisión, esa “caja” (cada vez menos caja) con contenido inagotable y, aparentemente, sin más filtro que el mando a distancia y el padre o la madre del niño o el adulto más cercano.

El primer responsable de estos contenidos es el canal en cuestión, que debe tener en cuenta la hora de emisión y los mensajes e imágenes del programa, sin olvidarse de la publicidad.

niños y televisión, las leyes que protegen a los niños de la televisión

El horario infantil

La Ley General de la Comunicación Audiovisual, dedica su artículo 7 a proteger los derechos del menor en este ámbito. En su punto 2 establece los horarios a considerar con “protección reforzada”: entre las 8 y las 9 horas y entre las 17 y las 20 de lunes a viernes, y de 9 a 12 para sábados, domingos y fiestas nacionales. Deja fuera de este horario todo el contenido considerado para mayores de 13 años, programas dedicados a juegos de azar y apuestas y esoterismo, estos últimos con un horario de emisión aún más restringido.

La calificación por edades

Esta misma ley obliga a los canales a ofrecer una calificación por edades. Esta calificación ha sido establecida por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), organismo que redactó el pasado mes de julio un nuevo criterio para categorizar los contenidos audiovisuales.

La CNMC ha dividido los contenidos en los siguientes rangos de edad:

  • “Especialmente recomendado para la infancia”
  • “Apto para todos los públicos”
  • “No recomendado para menores de 7 años”
  • “No recomendado para menores de 12 años”
    “No recomendado para menores de 16 años”
  • “No recomendado para menores de 18 años”
  • “Contenido X”

Esta calificación atiende tanto a criterios de mensajes positivos para los niños como aquellos potencialmente perjudiciales: violencia, sexo, miedo o angustia, drogas y sustancias tóxicas, discriminación, conductas imitables y lenguaje (escrito, verbal o gestual).

Un programa “Especialmente recomendado para la infancia” incluye contenido educativo, fomento de valores en la infancia, fomentar la creatividad o concienciar sobre drogas, alcohol y temas que puedan generar alarma social. Un programa “apto para todos los públicos”, o “no recomendado para menores de 7 años”, podrá ser “especialmente recomendado para la infancia” si incluye alguno de estos mensajes.

La publicidad

A veces nos olvidamos de que, mientras que los niños ven un programa de televisión, también ven anuncios con mensajes que, tal vez, los pequeños espectadores no sean capaces de interpretar adecuadamente y que supongan alguna clase de peligro para ellos.

Por ello, la Ley General de Comunicación Audiovisual recoge ciertas limitaciones en cuanto a la emisión de anuncios en horario infantil:

  • No deben animar a los niños a aprovecharse de su relación con sus padres, profesores, etc.
  • No deben mostrar a menores en situaciones peligrosas.
  • No deben mostrar conductas de desigualdad por género.

Entre otros.

Prohíbe, especialmente, aquellos anuncios que promuevan el culto al cuerpo, rechazo de la propia imagen, rechazo social por el físico, factores de peso o estética (por ejemplo, anuncios de productos adelgazantes, cirugía o tratamientos estéticos, etc.).

Responsabilidad parental

La Ley está hecha, pero las multas de miles de euros a grandes grupos audiovisuales son prueba de que no siempre se respeta y que no podemos confiar ciegamente.

Para evitar riesgos, algunos padres limitan extremadamente el contacto de sus hijos con la televisión, hasta el punto de prohibírselo, lo que, según algunos expertos, puede causar aún más curiosidad por ello, por lo que intentarán satisfacerla en cuanto tengan oportunidad.

Otros, conscientes o no de la dificultad que puede entrañar ese control, se rinden y son extremadamente permisivos.

Se debe comprender la importancia de los límites y la compañía de los padres a la hora de ver la televisión y elegir programas. De acuerdo con expertos, los menores de 3 años no deberían ver la televisión. A los 4 años los niños empiezan a tener curiosidad y gustos por ciertos contenidos, es este el momento en el que los padres deben empezar a acompañar a sus hijos y enseñarles a consumir televisión de forma adecuada y sin que esta se convierta en el objetivo de su tiempo de ocio.